Hoy voy a hablaros de una cabra, pero no una cabra cualquiera, si no de la Myotragus balearicus, un simpático bichejo que vivió en las Islas Baleares hace unos 3.000 años y que unos nuevos descubrimientos nos han dado un dato muy interesante: resulta que esta cabra tenía los huesos muy parecidos a los de los reptiles.
Este nuevo dato podría explicar por qué esta especie vivió ni más ni menos que 5.2 millones de años en ese terreno.
Además, varios registros fósiles de varias especies confirman que los bichejos de la isla, sobre todo los grandes mamíferos, tenían una especie de enanismo que se cree que les ayudó a vivir en ese hábitat.
Y bien, ¿qué tienen de especial los huesos de los reptiles?, su forma de crecimiento. Mientras en los mamíferos los huesos crecen rápidamente y luego se van regenerando sin parar, en los reptiles crecen mucho más lentamente, en forma de anillos, como el crecimiento de los árboles.
Debido a este crecimiento mucho más lento, el animal también crecía mucho más lentamente, y al final nos da como resultado un enanismo en la especie, muy útil si en la zona no hay muchos recursos.
Este estudio lo han realizado Salvador Moyà-Solà y Meike Köhler, de la Universidad Autónoma de Barcelona y ya ha tenido alguna reacción al otro lado del charco, por ejemplo, Brian McNab, de la Universidad de Florida.
Sus declaraciones se basan en un debate sobre si estas cabritas hibernaban o no, y más o menos viene a decir que se cree que no lo hacían, pero sí que mantenían periodos de baja actividad.
Personalmente, no sé si será el primer descubrimiento de este tipo, pero nos da una idea de como se pueden adaptar las distintas especies al medio de una forma increíble.
[Cotilleado en NewScientist]
No hay nada relacionado, quizá más tarde